Arte Contemporáneo de México en el Museo Carrillo Gil

Mena, Alfonso
Landicci Editores, S. A. de C. V.
Milán, Italia octubre de 2000
p. p. 16 - 21
33.6 x 23.4 cm
(Obras de 1994, 1996, 1997, 2000)

Raquel Tibol  


Mena Pacheco usa como soportes madera de encino, madera de roble, tela de lino barnizado con cola de conejo como la utilizaba Henri Matisse (1869 - 1954), papel Fabriano muy delgado. Variadas son las medidas: 122 x 64, 180 x 122, 190 x 200, 122 x 244, 67 x 49 centímetros.

Los materiales: óleo, encausto, papeles, grafito, tela de seda blanca, tela de seda amarilla, tela de seda anaranjada, emulsión de leche, caolín, temple, polvo de mármol, aguarrás, barniz, aceite de linaza, aguada, sulfato de cobre, gouache, acuarela, acrílico, látex, cera, objetos encontrados.

Colores: azul, blanco, gris, negro, ocre, amarillo, salmón, bermellón, café, rojo. A veces adhiere papel de cuadrícula; hace un proceso de impresión como encausto para lograr volúmenes; usa en blanco de plomo en las orillas para enmarcar y resaltar el núcleo central; los pedazos de finísima seda sobre el óleo tamizan colores y afinan texturas; a veces el óleo puro sirve para puntear, el grafito para delinear, el caolín para secar texturando, el aguarrás o el polvo de mármol para matar los brillos. Mena Pacheco prefiere los formatos verticales, aunque en series recientes ha probado con fortuna superficies acusadamente apaisadas. Gran parte del proceso lo desarrolla con los cuadros acostados, aunque para concluir siempre los levanta. La superposición de encausto sobre el óleo hace que éste se vuelva mate y el otro brillantes. Otra manera de modificar las calidades táctiles del óleo es secarlo con cartón para refrescarlo después con una aguada. Por contraste, en determinadas zonas se acumulan texturas muy fuertes. El veteado de la madera de encino tiene sus propias calidades que hay que saber resguardar con manchas armónicas. También la plancha de roble exige a veces no ser cubierta. Para conseguir azules transparentes como de acuarela, a Mena Pacheco le sirve el sulfato de cobre. Los escurridos no quedan librados a su propia suerte pues se les aplica papel para secarlos. Cuando el soporte es papel Fabriano, para adelgazar la materia y sutilizar las transparencias, las hojas son sumergidas en agua muchas veces, hasta veinte suelen ser las pasadas. El gouache y el temple se diluyen, pero dejan huella, no así el acrílico, la acuarela y el grafito. El acabado de barniz saca las transparencias.

Raquel Tibol, 1999